Jamás imaginamos que nos sentiríamos atraídos por Borgoña. Durante el verano de 2024, una serie de coincidencias —o quizás el destino— nos llevaron a nuestra casa, que entonces estaba en venta. Fue amor a primera vista, y la decisión de mudarnos a Cormatin, de hacernos cargo de esta gran casa con su maravilloso ambiente y su hermoso jardín, fue muy acertada. Nos entusiasma la oportunidad de reencontrarnos con queridos amigos y familiares, conocer gente nueva y trabajar de forma creativa y con un toque artesanal. Queremos que nuestros huéspedes y amigos se sientan como en casa, que disfruten de un respiro de su rutina diaria y que se lleven consigo muchos recuerdos maravillosos. Esperamos crear muchas más conexiones especiales. ¿Nuestro deseo? Ofrecerles una escapada encantadora en un entorno acogedor donde se sientan como en casa.