Bienvenidos a un momento de tranquilidad, un suave interludio en el ritmo del tiempo. El sol riega las plantas, los árboles, los animales, las personas y los paneles solares. Con las nubes, vuelve a pintar el jardín en primavera, invitando a los habitantes de la piscina natural a poblarla en verano. Un cuento de ranas, tritones y escarabajos buceadores. También es el sol y la lluvia los que nutren el compost en los baños semisecos, y es el sol de nuevo el que convierte nuestros restos de comida en tierra. Agua y sol, y naturalmente, brotan los capullos de las higueras, los caquis, los melocotoneros, los ciruelos, los perales, los membrilleros y los almendros. Así trabajan las abejas, los abejorros practican acrobacias, las mariposas danzan y las libélulas patrullan. En medio de este circo, se puede ver a niños volando en el trampolín, familias paseando en bicicleta, batallas de ping-pong, padres relajándose en tumbonas, fotógrafos principiantes con la esperanza de avistar un martín pescador o una cierva...