En pleno corazón del pueblo de Chenonceaux, a tan solo unos cientos de metros del castillo, las tres habitaciones se ubican en una antigua casa de campo del siglo XIX que ha conservado todo su carácter y encanto. Los parajes del Valle del Loira, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son fácilmente accesibles en coche o en bicicleta, según sus preferencias, mientras disfruta de la paz y la tranquilidad del entorno.