Enclavado en un gran parque con estanque, este molino de agua del siglo XVI, cuidadosamente restaurado, es un remanso de paz. Las habitaciones, amplias y bellamente decoradas, disponen de baño privado (bañera o ducha y WC). En la antigua sala de máquinas del molino se ha habilitado un salón. Tendrá a su disposición hervidor de agua, nevera y microondas para preparar bebidas o aperitivos que podrá disfrutar en el salón, bajo la frondosa sombra del estanque o en la terraza. El desayuno es siempre un momento especial: podrá saborear mermeladas caseras, bollería o el postre del día preparado por la anfitriona, queso de cabra y miel locales, fruta, productos lácteos y mucho más... para empezar el día con buen pie. Algunas noches, la anfitriona ofrece una cena gourmet y refinada: los productos locales son los protagonistas, junto con los vinos de la región. Es una experiencia agradable e inolvidable. Estas comidas se sirven en el comedor, desde donde podrá admirar la cascada del molino, una vista que nunca se cansará de contemplar. Y al final del día, tras explorar nuestra hermosa región, sin duda apreciará relajarse junto al estanque, disfrutando de la tranquilidad de este lugar mágico. Después de su visita, solo lamentará una cosa: no haberse quedado más tiempo…