Me llamo Francine y mi deseo es ofrecer un poco de felicidad y serenidad a quienes se hospedan en La Cigale. Imaginé este lugar como un refugio para quienes no siempre tienen la oportunidad o el tiempo de viajar al sur. Construida piedra a piedra, esta casa ha ido tomando forma a lo largo de los años, cada rincón diseñado con esmero. Me tomó siete años crear este verdadero oasis, un espacio de paz y tranquilidad, diseñado para el rejuvenecimiento. Desde 2009, lo tengo disponible para alquilar para que todos puedan disfrutarlo, respetando el lugar, el trabajo invertido y el espíritu que lo habita.