Todo está preparado para que disfrutes de una estancia inolvidable: una vista al mar impresionante que ofrece un espectáculo cambiante cada día. Un alojamiento luminoso y espacioso que refleja los colores de la costa de Picardía. Como en casa, tendrás todo lo que necesitas, desde el práctico lavavajillas hasta el indispensable cuchillo para ostras. Situado a 50 metros del centro y las tiendas, tu necesidad de tranquilidad estará plenamente satisfecha; solo el graznido de las gaviotas podría perturbarte. ¿Te apetece una siesta o un baño? La playa está a solo 50 metros, bajando unos pocos pasos. ¿Buscas actividad? Coge tus zapatillas de senderismo o tu bicicleta; los acantilados a un lado, la bahía del Somme al otro, o tu cubo para recoger mejillones o tu red para pescar gambas. Y por la noche, el espectáculo definitivo: atardeceres inolvidables sobre el mar a la luz de las velas, acompañados de música suave.